Las esquinas de nuestros barrios se están llenando de casas de apuestas. El ayuntamiento mira hacia otro lado, mientras un montón de gente, sobre todo jóvenes, gastan su tiempo y su poco dinero apostando.
Apostar como vía de escape, apostar como única opción de ocio, apostar con la esperanza de ganar un dinerillo…, en última instancia: apostar, apostar y apostar. Una adicción que va en aumento.
Pero no todo el mundo mira hacia otro lado…